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jueves, 25 de octubre de 2012

Las Calificadoras Descalificadas

El descrédito de las agencias calificadoras de riesgo internacionales (ACRI) es un hecho conocido, sin embargo aunque su credibilidad entre los dirigentes y analistas ha mermado, su incidencia en los mercados aún sigue siendo más que considerable y seguramente las calificaciones que elaboran continúan siendo valoradas muy por encima de lo que es aconsejable. Luego de los escandalosos casos de Enron y, más recientemente, de Lehman Brothers el problema que generan es un hecho evidente para casi para todo el mundo. Es que a partir de estas agencias y sus manejos se puede comenzar a desentrañar una parte de la madeja de problemas que aquejan al mundo actual.
La crisis en los países de la periferia europea a forzado a que sus líderes -Alemania incluida- se sumen a los críticos del comportamiento de estas agencias. Se ha sugerido la conveniencia de impulsar la creación de agencias calificadoras específicamente europeas. Ahora bien, cambiar la tutela de los EEUU, el FMI y sus agencias, por una similar del BCE y una CE controlados por la Alemania de Merkel, ¿sería una verdadera solución a la actual crisis europea?. Es muy posible que no, como se está viendo por otras razones. incluso más profundas. A los problemas políticos creados por la predominancia de los factores de poder económico no se los soluciona solo desde la economía sino principalmente desde la política. Algunos en Europa están comenzando a verlo, sin embargo, el camino del regreso al control del poder democrático por parte de la política -aún en la UE- no es fácil y requiere de líderes con la voluntad y la capacidad para encararlo. La experiencia crucial de Grecia sufriendo presiones inauditas por parte de la troika para evitar el triunfo de Alexis Tsipras ilustra plenamente las dificultades para transitar un camino innovador de salida de la crisis.

Como vienen señalando desde hace un tiempo las presidentes de Argentina y Brasil, entre otros, la crisis mundial actual ya no es solo financiera, ni siquiera económica, ni es su dimensión europea ni en su dimensión mundial, es ya una crisis política.

La crisis argentina del 2001 y la actualidad:

El caso de Argentina es ejemplificador del papel nefasto que han jugado estas calificadoras en la ocurrencia de la crisis terminal de la deuda soberana iniciada a fines de los ´90 y la cesación de pagos declarada en 2001.

El corralito (chorros=ladrones)
En primer término porque le estuvieron dando sistemáticamente al país calificaciones muy por encima de lo aconsejable, lo que favoreció el súper endeudamiento que llevó -en los años 2001/2002- al consecuente default (cesación de pagos) de una deuda objetivamente impagable en las condiciones pactadas y, en segundo término, son también responsables, por el contrario, de las también sistemáticas calificaciones muy bajas dadas en la post crisis y que aún perduran a pesar de que el país ha exhibido -a lo largo de casi una década- tasas inusuales de crecimiento económico sostenido, de que ha reducido la relación deuda/PBI a un porcentaje de los más bajos del mundo (16%), a que la ha renegociado exitosamente en su práctica totalidad y a que -a partir de ello- lleva más de un lustro cumpliendo escrupulosamente con sus obligaciones financieras.

En síntesis se han equivocado tanto al calificarla por encima favoreciendo el ingreso de capitales altamente especulativos (sin descartar la complicidad de las autoridades nacionales), como cuando lo hacen por debajo de lo que la realidad económico financiera indica dificultando el camino de su recuperaciön. Como dijo Néstor Kirchner, apelando al sentido común, los muertos no pagan.
Se adivina allí una trampa preparada sin duda con astucia y esmero. Con la concurrencia de estos supuestos errores las calificadoras y sus socios o clientes coyunturales, principalmente bancos, consultorías y funcionarios venales, obtuvieron beneficios extraordinarios.
Sin embargo, las agencias calificadoras de deuda (y el FMI) se lavan las manos, siguen considerando, por su "alto riesgo de incumplimiento de pago" como “bonos basura” a los títulos soberanos argentinos. No hay ningún fundamento objetivo para ello, Argentina paga escrupulosamente su deuda y la perspectiva a futuro de su economía y cuentas fiscales es de buena a muy buena, en especial si se tiene en cuenta el contexto internacional.

La sinergia negativa entre las calificadoras y el FMI:

El actual gobierno argentino ha denunciado -también acompañado en esto por el gobierno del Brasil- a las políticas del FMI como otro gran responsable de las sucesivas crisis financieras de la deuda soberana ocurridas en el pasado las que, a partir del 2008 con la crisis de las hipotecas en los EEUU primero y después con la crisis del euro ha adquirido alcance mundial. Sin la aquiescencia pasiva del FMI, aunque ocasionalmente haya criticado su funcionamiento, el "plan de negocio" secreto de las ACRI no se habría podido concretar.

El asunto grave es que a pesar de que estas críticas han adquirido fuerza creciente, la incidencia de estas entidades, las ACRI y el FMI, sobre las políticas económicas de los países desarrollados prácticamente no ha mermado y con ello tampoco lo ha hecho su capacidad para influir negativamente en la evolución de la actual crisis mundial.

Cristina Kirchner en la ONU , 2012
En la última Asamblea General de la ONU, tanto Cristina Kirchner como Dilma Rousseff, han insistido de manera dramática en que este problema -el de la ausencia de un reconocimiento político de los errores cometidos en el pasado- convierte a la crisis económico financiera actual en una crisis política que amenaza la estabilidad misma de las democracias de occidente. No hay en estas advertencias ni un ápice de exageración, son el resultado de una agria experiencia vivida por sus pueblos y de una sabia interpretación política de sus motivos.

A las calificadoras les surgen nuevos y poderosos descalificadores:

Recientemente se han conocido las conclusiones de un estudio elaborado por cuenta del propio BCE que contribuye a poner un clavo más en el ataúd de la credibilidad de las ACRI. El estudio que involucra a las tres más importantes -Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch- está realizado a partir de una muestra de 38.753 calificaciones de bancos de Estados Unidos y Europa recogidas de forma trimestral desde 1990 hasta 2011 y revela que las agencias de calificación tratan de forma más benevolente a los bancos que les proporcionan negocios por otras vías. Los encargados de realizarlo son insospechables de parcialidad ideológica: el español David Marqués Ibáñez, economista del Banco Central Europeo; Sam Langield, supervisor financiero británico (FSA) y de la Junta Europea de Riesgos Sistémicos, y Harald Hau, profesor de Economía y Finanzas de la Universidad de Ginebra quienes dirigieron un equipo de más de veinte colaboradores muchos de ellos funcionarios del propio BCE. Sin embargo, el BCE aclara que el informe no compromete necesariamente la opinión oficial de la entidad (je!).

“Nuestros resultados sugieren que las agencias asignan calificaciones más positivas a los grandes bancos y a las entidades con más probabilidades de proporcionar a la agencia de calificación negocios adicionales de calificación de valores”...“Estas distorsiones competitivas son económicamente importantes y ayudan a perpetuar la existencia de bancos demasiado grandes para caer”.

La conclusión del informe es que, “a la luz de las deficiencias en el proceso de calificación actual, deben fomentarse fuentes alternativas de información de calificación crediticia”. En particular, los autores propugnan que se exija una mayor cantidad y calidad de información pública a las entidades financieras para facilitar análisis de calificación crediticia mejores y más baratos y “reducir el poder y la exorbitante influencia de las agencias de calificación en el sistema actual”.

El Capitolio, Washington D.C.
El informe solicitado por el BCE no es el único ni tampoco el primero. Con anterioridad la comisión del Congreso de EE UU que estudió la crisis financiera llegó a afirmar: “Concluimos que los fallos de las agencias de calificación crediticia fueron engranajes esenciales en la maquinaria de la destrucción financiera. Las (mismas) tres agencias fueron herramientas clave del caos financiero. Los valores relacionados con hipotecas en el corazón de la crisis no se habrían comercializado y vendido sin su sello de aprobación. Los inversores confiaron en ellas, a menudo ciegamente. (...) Esta crisis no habría podido ocurrir sin las agencias. Sus calificaciones ayudaron al mercado a dispararse y sus rebajas de 2007 y 2008 causaron estragos”.

¿Hay un modo en que las cosas cambien?

Muchas comisiones investigadoras, muchos informes lapidarios pero poca o ninguna decisión política tendiente a cambiar la situación. Los malos parecen seguir mandando y nadie con el suficiente poder para hacerlo le quiere poner el cascabel al gato.

Mismas agencias, mismo sistema que el empleado hace más de una década con Argentina, altas calificaciones que bombean aire en la burbuja inflándola y, cuando el grado de hinchazón se hace insostenible, generan bajas calificaciones que provocan su repentino estallido. Los que sufren, ya se sabe, son los millones que pierden sus casas, sus empleos, su salud y hasta la vida. Lo increíble es que hayan hecho la misma jugarreta más de una vez y que aún hoy, con todas las advertencias y el mecanismo develado en lo esencial, continúen en condiciones de repetir una movida similar.

Cristina Kirchner lo llamó anarco capitalismo. En realidad es peor, hay poco de anárquico en su comportamiento aunque si lo hay en sus consecuencias para las sociedades. El caos que genera, la anarquía que introduce en el moderno sistema democrático de convivencia es una consecuencia necesaria de su no declarado plan de negocio para el cual la democracia y los Estados nacionales son vistos, en general, como un obstáculo que limita la toma de ganancias. Es evidente que el poder político ha sido y es demasiado concesivo y se imponen fuertes regulaciones. Si algo ejemplifica hasta que punto para éste tipo de mentalidad especulativa los límites que les imponen los gobiernos soberanos son inaceptables es el caso de los conocidos como fondos buitre.

Es que la maduración del paso de un capitalismo enraizado en naciones, o incluso imperios, a otro trasnacionalizado y mundializado se encuentra con estructuras políticas no preparadas para soportarlo. Regresar a las viejas formas es imposible, se trata de construir las nuevas estructuras políticas que aún preservando la individualidad sean lo suficientemente fuertes como para disputar el poder real imponiendo reglas y límites. Estas estructuras deben ser regionales, bloques de afinidades culturales, históricas y geográficas, como la CE y las estructuras nuevas que se están creando en América Latina (Mercosur, Unasur, etcétera) y en otras partes y que prefiguran las instancias futuras.

Un último breve ejemplo para concluir, que ilustra hasta que nivel de detalle minúsculo y con cuánto cinismo operan las calificadoras. Hace unos pocos días un informe de Moody´s calificó a la decisión del gobierno de la provincia de Chaco de pagar en pesos unos bonos emitidos en dólares de una virtual "cesación de pagos". El ministro de economía de la Nación, Hernán Lorenzino, fue contundente, calificó a la calificadora de "terrorista" y "pirata".

Moody's se había atrevido a afirmar que la creciente imprevisibilidad de las políticas del gobierno de Argentina genera dudas sobre la sustentabilidad del crecimiento económico del país en el largo plazo. Sin embargo y a pesar de lo dicho por ellos mismos, Moody's no modificó a la baja la calificación de 'B3' para la deuda soberana argentina.

Lorenzino publicó entonces en su Twitter: “Calificadoras y especuladores de la mano. Hacen informes terroristas, que sin cambiar la calificación asustan a inversores (para especular con el bono)".

nota: ACRI no es un acrónimo comunmente aceptado, aprovecho de llamarlas así por lo agrio de las consecuencias de su comportamiento.

bastadeodio                                                                   

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